Ya se nos acaba octubre, y a el fin de la hora de verano y la búsqueda de disfrazes para Halloween hay que añadirle otro ritual del otoño en Estados Unidos: La campaña política.
Cada vez que suena el teléfono no sé si me va a hablar una persona u otra grabación pidiéndome que vote por Fulano. Las llamadas automáticas vienen como las golondrinas, anunciando la llegada de la temporada de circo electoral, con todo y payasos (aquí en Nueva York tenemos a Carl Paladino para entretenernos).
Por lo cual me sorprendió que en varios estados del oeste, a alguien se le ocurrió anunciar que los Hispanos deben ausentarse de las urnas en Noviembre. "No votes, es nuestra única alternativa para que nos tomen en serio," dice el anuncio de Latinos for Reform (Latinos Para La Reforma.)
Los hispanos están decepcionados con Obama, que prometió mucho durante la campaña del 2008, y ahora no parece cumplir. Primero, no mandó ningún esfuerzo de reforma migratoria al Congreso, porque según la Casa Blanca, la economía y la guerra en Irak tenían prioridad. Luego aceptó un compromiso en la reforma de seguro de salud que priva a los indocumentados de beneficios. Y según cerraba la sesión legislativa, falló en pasar el proyecto de ley DREAM Act, que proponía legalizar a jóvenes indocumentados que completaran la universidad o cumplieran servicio militar.
Si, el principio de la administración Obama ha sido un trago amargo para la comunidad hispana. Los Demócratas dan nuestro apoyo por sentado. Pero el boicot electoral solamente sirve para darle vía franca a un elemento vil y bajo que ha infiltrado el debate político bajo el camuflaje de patriotismo.
Si creen que los últimos dos años han sido problemáticos, imagínense como serán los próximos, si el Tea Party llega a controlar el debate socio-económico en este país. En este ciclo electoral ha arrastrado el proceso político a su nivel más bajo, con una combinación de racismo mal encubierto y dogma mal formado, que no toman en cuenta las realidades de la vida en una democracia multicultural. La mascota del Tea Party en Florida, Marco Rubio, se anuncia en español, mientras que apoya la ley English-only: ¿Habrá mejor ejemplo de hipocresía?
La Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos (NALEO) está proyectando un nuevo récord de 6.5 millones de votantes Latinos en estas elecciones. Como aún desairados, los Hispanos siguen apoyando el partido demócrata, hay que preguntarse: ¿Quien se beneficia si no votamos?
Y mira que sorpresa, el líder de Latinos Para La Reforma es Robert Deposada, ex director de asuntos Hispanos del Comité Nacional Republicano. Esto ya huele mal.
Univisión había aceptado el anuncio, pero dió marcha atrás rápidamente y se separó de Deposada, aclarando que el contribuye comentarios en los programas de la cadena televisiva, pero no es un empleado.
Y lo que resulta aún más irónico es que ahora parece que le va a salir el tiro por la culata, porque ha puesto a las organizaciones Hispanas en pie de guerra. Margaret Moran, presidenta nacional de LULAC, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (League of United Latin American Citizens) fue al grano: "Es precisamente a causa de esta última táctica de supresión de votantes que los latinos deben votar."
Según algunas encuestas, muchos votantes van a faltar a las urnas estas elecciones, como pasa siempre cuando no hay elección presidencial. Pero no hagamos la cosa peor. Los votos hispanos podrían decidir elecciones en varios estados donde las contiendas están reñidas, como Washington, Florida, Texas y California. ¿Y si fué difícil legislar durante esta sesión pasada, como será si los jihadis del Tea Party logran establecerse en el Capitolio federal?
Los Hispanos somos cada vez una parte mayor de la población del país, y los republicanos y demócratas ambos lo saben. El voto de cada Hispano vale por varios más que no pueden votar por no ser ciudadanos.
Todo Hispano que puede votar debe hacerlo, no solamente para defender sus intereses, sino por toda su comunidad. Tenemos que mostrar la fuerza de nuestras multitudes. Esa es la verdadera alternativa para que nos tomen en serio.











Pero hay que observar las reglas: