
Según se acerca al fin de año, a uno siempre le dá con sacar cuenta de sus acciones y termina prometiendo portarse mejor el año que viene. Cada cual tiene su listita: dieta, ejercicio, reducir el estrés, etcétera.
Menuda lista va a tener el Congreso de los Estados Unidos. Este año falló en pasar el Dream Act, ni consideró una reforma migratoria y no pasó un alivio tributario justo para los muchos ciudadanos que van a necesitar ayuda en el tercer año de esta debacle económica.
Las cifras del censo son una gran oportunidad para un ajuste de cuentas entre el electorado hispano y ambos partidos. Porque muchos estados en que ha crecido la población (y que van a añadir representantes en el Congreso) ha sido la comunidad hispana la que ha causado ese crecimiento. Hay estimados que dicen que en Texas, los hispanos van a sobrepasar a los anglos blancos para el 2017.
Los estados en que más creció la población son Nevada (35.1%), Arizona (24.6%), Texas (20.6%), Florida (17.6%), y Nuevo México (13.2%). Según un análisis del Instituto Nacional para Política Latina (National Institute for Latino Policy), la relación entre la tasa de crecimiento de la población y la tasa de población hispana por estado es un 0.52, una estadística significativa.
Gracias a esas nuevas cifras de población, Texas va a añadir cuatro representantes en el Congreso a los 36 que ya tiene, Florida va a añadir dos, mientras que a Arizona y Nevada le toca añadir un representante cada uno. Nueva York y Ohio van a perder dos representantes cada uno.

Así que este es el momento de torcerle el brazo a los Republicanos y los Demócratas. Se acabó ese descuido de los intereses hispanos por años largos y ponerse a "hablar español" en año de elecciones.
Durante los próximos meses, cada estado va a reorganizar sus distritos electorales según la aglomeración de habitantes, y en muchos casos, para balancear la mezcla demográfica en cada distrito. Pero también se darán casos de lo que se conoce como "gerrymandering". Esto es una práctica en que las autoridades crean unos distritos con unas líneas divisorias irregulares, diseñados para garantizar la representación de un grupo u otro, or para proteger el escaño de un político incumbente.
Hay que evitar a toda costa que al rediseñar el mapa electoral se margine al público hispano, y asegurar que los distritos nuevos permitan que el voto hispano ejercer su máximo poder. No podemos permitir que al injertar vecindarios de mayoría hispana en distritos con mayoría no-hispana se hagan callar nuestras voces. Ya vimos en este pasado cuatrenio cuán bien representan los intereses hispanos aquellos que no creen que necesitan nuestros votos.
El fallo legislativo del Congreso y la mesquina campaña que se dió en estas pasadas elecciones tiene a los votantes hispanos en ascuas. Ha llegado la hora de la verdad.
Los números del censo no mienten. Harry Reid aprendió su lección a palos en Noviembre, cuando raspó una victoria contra la tépartita Sharron Angle gracias al voto hispano en Nevada. Ahora le toca el turno a Arizona, donde la población hispana (que anda bastante molesta con el gobierno) contribuyó a añadirle un escaño extra en el Congreso. Y cuidado, Texas, que ya hay indicios que los hispanos van a cobrar por esos cuatro escaños nuevos.
Feliz Navidad. Les desearía un próspero año nuevo, pero mejor les deseo buena suerte. Que mucha falta nos va a hacer para las batallas del año que viene.











Pero hay que observar las reglas: