
El narcotráfico sigue extendiendo sus tentáculos en toda América Latina, diversificación de la producción, violencia y la conquista de nuevos mercados son los motores de este cáncer que parece no tener freno.
De acuerdo con el informe anual de la Junta Internacional de Control de Narcóticos (JIFE) de las Naciones Unidas (ONU) el panorama es bastante preocupante, sobre todo por el creciente tráfico de drogas en la región, desde México y Centroamérica, así como la falta de acciones de países como Bolivia para contener el cultivo de la hoja de coca.
Según el documento, Estados Unidos es el principal destino de los embarques de drogas ilícitas y los cárteles mexicanos dominan la oferta a granel de cocaína, heroína y metanfetamina; la producción y tráfico de marihuana constituyen su principal fuente de ingresos, alcanzando 8 mil 500 millones de dólares, el equivalente a 61% de sus ingresos anuales. Mientras que un 90% de la cocaína sudamericana que ingresa a EE.UU. pasa por México.
El organismo considera que las organizaciones criminales de México consolidaron su posición como abastecedoras de drogas ilícitas al mercado estadounidense, frente a una disminución de la influencia de los grupos colombianos.
El documento remarcó que la cantidad de droga que ingresa de contrabando a América del Norte proveniente de Centroamérica ha crecido, en especial desde Guatemala y Honduras. Precisó que las drogas son movilizadas por vía marítima y cada vez más los narcotraficantes utilizan naves sumergibles y semisumergibles.
La región de Centroamérica es un importante punto de tránsito del tráfico de drogas ilícitas a gran escala al estar en la ruta entre los mayores productores en Sudamérica y los mercados de consumo de Estados Unidos y Europa, apunta un informe de la ONU.
En el caso de Bolivia, el informe precisa que en 2009 el área de cultivo de coca alcanzó 30 mil 900 hectáreas, con un potencial de producción de 40 mil 200 toneladas de hojas de coca. Mientras que en Perú los cultivos ilícitos de coca han crecido los últimos años para alcanzar casi 60 mil hectáreas en 2009, con lo cual su potencial de producción de hoja de coca llegó a 119 mil toneladas, lo que convierte al país andino en el segundo mayor productor de esta planta, después de Colombia.











Pero hay que observar las reglas: