Por ahora, el fragmento de tela continuará en manos de su dueño, Tom Moser, un ingeniero jubilado de la NASA quien lo recuperó de la basura en 1969.
"Cuando uno está tratando con un objeto único no hay manera de calcular ni su valor ni su interés, así que se trata de realmente de un objeto no visto", dijo el subastador Michael Orenstein, quien agregó que "podría decir que establecimos un mercado" para ese tipo de objetos.
Orenstein había expresado previamente su esperanza de que el fragmento que él llamó como "la bandera más vista de la historia de Estados Unidos", junto con una fotografía de Neil Armstrong arrojaría un precio de entre 100.000 y 150.000 dólares.
Orenstein dijo algunas veces que habría un interés mínimo en algún objeto en su momento, "y si lo pongo a la venta a la siguiente se vuelve en el más atractivo. Así es la naturaleza del negocio de las subastas".
Otros objetos en la subasta con tema espacial cumplieron o superaron las expectativas, como un trofeo Collier -el denominado Oscar de la Aviación- que fue concedido a la tripulación de la Misión del Mercurio 7 de 1962 y fue vendido el domingo por 12.500 dólares.
Orenstein consideró que la subasta en su conjunto fue un gran éxito debido a que se vendió el 95% de los productos.
Sin embargo, la esperanza era grande para la franja de 18 centímetros de tela roja y blanca que fue entregada en consignación por Moser, el ingeniero jubilado de la NASA que tuvo la tarea de diseñar la bandera que sería llevada a la Luna en los meses previos al lanzamiento de la Misión del Apolo 11 en 1969.











Pero hay que observar las reglas: