
Yo estaba en 7mo. grado. Hacía dos meses que había llegado a Estados Unidos cuando en el colegio anunciaron, por el ruidoso parlante, que el Presidente Kennedy había sido asesinado. Los niños rompieron en llanto y el caos se adueñó del aula.
Mis padres, sobrevivientes del Holocausto, se habían escapado de la Alemania nazi para luego reencontrarse en la Argentina. Viví mis primeros doce años en medio del caos político y económico que reinó en ese inestable país de Sudamérica durante los años cincuenta y sesenta.
Mi visión -basada en mi escasa experiencia- era ésta: cuando matan a un presidente, el próximo paso es la revolución. Estuve muy asustado aquel día, hasta que volví a ver a mis padres.
Durante meses viví en un estado de preocupación constante por nuestro futuro. Todas las tardes esperaba a que mis padres y mi hermana regresaran a casa, parado junto a la ventana, preocupado por lo que pudiera sucederles o por cómo podría sobrevivir yo en esta tierra aparentemente extraña.
Después de haber estado unos años aquí, mi padre pudo comprarse un auto usado. Un vendedor de seguros vino a nuestra casa, pero nunca llegó a entregarle la póliza propiamente dicha. Mi papá contrató el seguro a través de otra empresa.
Un día, un subjefe de policía vestido de uniforme golpeó a la puerta y le entregó a mi padre una citación para comparecer ante un juez por no haberle pagado el seguro al primer vendedor.
Es difícil comprender lo aterrador que resulta, para alguien que huyó de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial que luego vivió en la Argentina durante los años cincuenta y sesenta, abrir la puerta y encontrarse con una persona vestida de uniforme y armada. Mi padre quedó paralizado por el pánico, y cuando compareció ante el juez, aceptó pagar la inexistente póliza de seguro nada más que para evitar problemas.
Fue una situación que causó mucho más temor del necesario: una práctica relativamente rutinaria (entregar una citación) desencadenó reacciones emocionales y psicológicas en alguien que no dominaba el idioma y estaba condicionado por sus propias experiencias culturales.
Inspirado en esos hechos de mi infancia, durante los últimos treinta años me he dedicado a estudiar idiomas y a ayudar a las personas a comunicarse, brindando servicios de traducción e interpretación a empresas grandes y pequeñas.
Además de traducción e interpretación, otro término que comúnmente se usa para describir lo que hacemos en la industria de los servicios de idiomas es "localización". Este es un proceso que se centra en las experiencias culturales y los matices técnicos que influyen en nuestra comprensión de un idioma o una situación.
La "localización" que tuve de niño me indicaba que había que tenerles miedo a las personas uniformadas.
Al traducir al español, constantemente nos encontramos con desafíos de "localización". Tomemos, por ejemplo, la palabra "beans". ¿Nos estamos refiriendo a frijoles, porotos o judías?
Lograr la comprensión intercultural es más que simplemente una buena idea. Es mucho lo que está en juego.
De acuerdo con el proyecto de ley SB 1390 del Senado de California, aproximadamente el 46% de los adultos estadounidenses no comprenden la etiqueta de los medicamentos de venta con receta que toman.
Según este artículo del New York Times, los errores al tomar medicamentos suelen hacer que los pacientes deban ser hospitalizados nuevamente después de haber recibido el alta.
En el ámbito financiero, el documental "Inside Job" de Charles Ferguson examina los peligros de no traducir al español la documentación que acompaña los préstamos hipotecarios. Allí se cuenta el caso de una mujer que pierde una casa debido a la crisis de las hipotecas subprime, con la particularidad de que la víctima literalmente no sabía cuál había sido el problema.
Es probable que el próximo año sea muy ajetreado, ya que las elecciones presidenciales de 2012 prometen ser aún más polémicas que las últimas. Mientras ambos partidos se disputan el voto "hispano" (entre comillas, porque, de verdad, ¿cuándo se erradicará la idea de que todas las personas de habla hispana son lo mismo?), espero que podamos crear un espacio donde analizar la importancia de la comprensión del idioma y la cultura, y la influencia que tanto uno como la otra tienen sobre los resultados de los tratamientos médicos, las prácticas responsables para el otorgamiento de préstamos de consumo, el sistema de justicia penal e incluso el arte y la comida.
Casi todos los aspectos de nuestra vida pública y privada son alcanzados por los matices interculturales. Y eso nos afecta a todos, no sólo a los que, por circunstancias de nuestra vida, aprendimos a hablar otro idioma antes que inglés.
Yo pude vivir en carne propia que salvar la brecha idiomática y de localización puede hacer que una situación innecesariamente confusa y angustiante se transforme en una experiencia que resulte familiar e inspire confianza a quienes la atraviesan.
Qué bueno sería poder poner en práctica este cambio en un año de elecciones.
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George Rimalower ha dedicado las últimas tres décadas de su vida a brindar servicios de idiomas y localización a las industrias de los servicios financieros y de atención médica, entre otras. Con USD 18, un blazer azul y un Volkswagen amarillo, Rimalower se lanzó a la traducción allá por los años setenta, cuando la máquina de escribir era considerada un equipo de alta tecnología. Fundó ISI Translation Services, Inc. en 1982, y su esposa Cathi se sumó en 1986. ISI ha crecido a un ritmo sostenido desde su creación, llegando a un récord de ventas y a un sólido nivel de crecimiento incluso en medio de una recesión.Bajo el liderazgo de Rimalower, ISI fue una de las primeras compañías de servicios de idiomas en abordar las especiales necesidades lingüísticas y culturales de las comunidades de los Estados Unidos con un dominio limitado o nulo del inglés. Como ejemplos de otras innovaciones pueden mencionarse: agregar varios pasos de revisión al proceso de traducción e introducir el concepto de contratar gerentes de proyecto con formación universitaria vinculada a la traducción, que se desempeñan como único punto de contacto con los clientes. Desde sus comienzos, ISI ha considerado a la tecnología como un "integrante" decisivo del equipo, que reduce el tiempo y los recursos que se necesitan para completar los proyectos, lo cual a su vez le permite a la compañía ofrecer más oportunidades de ahorro a sus clientes. Rimalower tiene varios artículos publicados y es un asiduo disertante en eventos de la industria de los servicios de idiomas.











Pero hay que observar las reglas: