
Especial para AOL Latino
El español es el segundo idioma con mayor número de hablantes en Estados Unidos, después del inglés. Según datos del Censo 2010, hay 50,477,594 hispanos, 16,3% de la población; alrededor de 35,468,501 personas hablaban español en sus casas, lo que equivale al 12,4% de la población, el resto hablan el español como segunda lengua, o sólo hablan inglés; mientrás que la cifra de estudiantes de español superan a todos los que aprenden otras lenguas extranjeras con 7,820,000. 3,600,000 en primaria, 3,220,000 en secundaria, y 1,000,000 en la universidad.
El español está derribando las barreras, cada día más entidades lo utilizan y cada vez más ciudades exhiben carteles en ambos idiomas. Para la ciencia su importancia es tal que el Instituto de Estudios Dominicanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY DSI por sus siglas en inglés) está desarrollando un programa de paleografía digital para el estudio del español.
"Es una herramienta que revolucionará la historia y contribuirá al fortalecimiento de la identidad cultural hispana en los Estados Unidos", dijo la doctora Ramona Hernández en entrevista con Latino Voices-Huffington Post."El programa en línea facilitará el estudio de cuatro siglos de escritura del español. Específicamente partiendo desde la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo, hasta la consiguiente formación de la sociedad y fundación de los países que hoy conocemos en las Américas", explica Hernández, quien es de ascendencia dominicana.
Al reflexionar sobre el idioma español en los Estados Unidos y la importancia del proyecto Hernández dice: "en el umbral de una población hispanoparlante de origen hispano-latino que se multiplica demográficamente de manera muy rápida, estudiar a ese componente humano, no solamente nos lleva a mirar su historia, su cultura y tradiciones; sino también la lengua, con la que transmite una manera de ver el mundo".
Para Hernández, "estudiar el español antiguo también tiene mucho que ver con entender cómo se percibía la sociedad del Nuevo Mundo, cómo se pensaba, qué instituciones se creaban, qué se comunicaba con el idioma español y, claro ese español, no es el mismo de hoy".
Desde esa perspectiva surge el proyecto de CUNY DSI, detalla Hernández.
"Para poder leer e interpretar el Español antiguo se requiere de entrenamiento especial. CUNY DSI quiere contribuir a la creación de conocimientos sobre esos momentos históricos del mundo entre los siglos 15 y 16 y 17, inclusive".
"Esos primeros años son importantes porque se dieron muchos eventos en el Nuevo Mundo", prosigue Hernández y destaca "lo que Colón y sus exploradores encontraron ocurre precisamente, en lo que es hoy la República Dominicana. Allí empiezan a emitirse todo tipo de comunicados en español y estos reflejan la visión del Nuevo Mundo".
"Como Dominicanos, por supuesto que nos interesa indagar todo. Hay mucho más que no se ha estudiado, que lo que en realidad hemos conocido", enfatiza Hernández.
"La esclavitud y la resistencia de los esclavos empieza en la Española –nombre que le dieron los descubridores a la isla que hoy comparten República Dominicana y Haití- amplía Hernández y reafirma, "queremos desentrañar esas cosas. Esa página de la historia no empieza en Estados Unidos, empieza allá".
"Lo ideal para nosotros es dar más luz e información al respecto, para que el conocimiento sobre los pueblos ayude a todos. A la humanidad en su conjunto", concluyó Hernández.
El Instituto de Estudios Dominicanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva York fue fundado en 1992, es el primero y único de su género en Estados Unidos dirigido a la investigación de la cultura dominicana.
El responsable de la ejecución del proyecto es Anthony Stevens-Acevedo, también dominicano, con estudios de especialización en paleografía de español y catedrático de City College, que es parte del sistema de CUNY.Acevedo desarrolló el concepto del programa para el estudio del español antiguo, pero la propuesta fue redactada en colaboración con un grupo de especialistas en paleografía española y en tecnología digital del Centro de Graduados de CUNY y la Hispanic Society of America.
Stevens-Acevedo parte por establecer la necesidad de expandir el conocimiento del español pero a través del entrenamiento.
"La persona promedio hoy, por muy ilustrada que sea, si la enfrentamos con la mayoría de estos manuscritos, va quizá a reconocer alguna que otra palabra, pero en general va tener mucha dificultad porque el trazo de las letras era muy diferente"
El experto puntualiza que, de hecho, en la época, había al menos tres estilos de escritura que se usaban y cita: "el cortesano, la humanista y la llamada procesal que luego evolucionó a otra que se denominó procesal encadenada".
"Los escribanos en la época", explica Stevens-Acevedo, "para escribir con mayor rapidez, seguían en el trazo una palabra con la otra, por esa razón, si alguien ve un documento escrito de esa manera, verá una línea de letras corridas; pero en realidad son palabras diferentes, escritas sin levantar la pluma del papel".
Por toda esta serie de peculiaridades en la forma de escribir, explica Stevens-Acevedo, "debe haber un entrenamiento para descifrar la escritura a cabalidad. Esto, a parte de la diferencia del vocabulario de la época que ha ido evolucionando. Muchas palabras siguen siendo las mismas, pero hay otras, que han cambiado de significado o que han caído en desuso".
De acuerdo con Stevens-Acevedo, "lo que pretendemos crear con la nueva tecnología digital, es la posibilidad de poner la imagen de un documento en una computadora y a través de los programas que vamos a desarrollar, poder conectar o "viajar" de un documento a otro con mucha facilidad; usar esa capacidad de conexión visual y aplicársela en el entrenamiento de la lectura de estas formas de escritura".
"El objetivo final es, proveer recursos para democratizar -si cabe el término- las posibilidades de entrenamiento de las personas en este tipo de lectura a través de un sistema en línea, interconectado con los principales museos y bibliotecas que aplican la tecnología digital para el estudio de los manuscritos en español.", dice Stevens Acevedo.
"Al saber descifrar estos documentos de una manera básica, se podrá entender el contenido de los documentos y por consiguiente, las ideas, concepciones y pensamientos que aparecen allí escritos", resume Stevens-Acevedo.
"Un pueblo que no tiene sentido de porqué es como es, de cuáles son sus tradiciones, de cómo se formó; que se está integrando es una sociedad mayor con una cultura diferente, como es la de Estados Unidos, uno de los potenciales problemas que enfrentará es que, no se nos aprecie con la complejidad que tenemos".
"El otro riesgo que se corre", según Stevens-Acevedo es "que si nuestras futuras generaciones llegan a desconocer el pasado de su propia etnia, podrían caer fácilmente en una situación donde, a lo mejor, se le generan dudas de cuál es el verdadero valor de su cultura".
Al aportar con este instrumento para que se conozca más cual fue ese pasado, estamos haciendo un aporte para que los latinos tengan un instrumento para conocer más acerca de la historia de sus raíces", expresa finalmente Stevens-Acevedo.











Pero hay que observar las reglas: