
Especial para AOL Latino
DALLAS.- Anatolia García se siente frustrada y humillada por cargar un grillete en su tobillo, pero dice que aún es peor que las autoridades migratorias la obliguen a abandonar a sus tres hijos y su hogar en Estados Unidos.
Desde hace un mes, enfrenta un proceso de deportación que le exige llevar un monitor electrónico que asegura ''los verdaderos delincuentes no traen'' y debe trata de ocultar cuando asiste a las actividades y escuelas de sus hijos Jennifer de 12, Nathalie de 10 y Emmanuel de 9 años, todos nacidos en Texas.
Inesperadamente la oficina de servicios de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, del inglés) le notificó que le otorga una extensión de 60 días más para su salida del país, que se cumplen el 16 de diciembre próximo.
''Todo esto es una injusticia'', comentó Anatolia en la sala de su casa. ''Yo no tengo antecedentes criminales y he pagado mis impuestos por años'', señaló la mujer originaria del pueblo El Camarón en Oaxaca.
Su esposo Abel García reside legalmente bajo el estatus de protección temporal (TPS) otorgado a ciudadanos salvadoreños, pero Anatolia no es elegible para obtener los beneficios de ese programa por ser mexicana.
''No puedo proteger a mi esposa con el TPS'', comentó Abel visiblemente afectado por el problema migratorio de su cónyuge al que describió como ''una pesada carga que hemos llevado por mucho tiempo''.
Ella residió legalmente mientras su esposo vivió en calidad de asilado político durante diez años, pero al término de ese plazo él obtuvo derecho al TPS y ella perdió cualquier beneficio migratorio.
Abel García huyó de la Guerra civil en El Salvador, como ''se sale de una casa en llamas'' para salvar su vida y ahora siente que su hogar está amenazado por un peligro similar que representa el proceso de deportación de su esposa Anatolia.
El salvadoreño salió a los 13 años de su país y se refugió en México, donde conoció a Anatolia poco después. ''Hemos estado juntos desde entonces y ahora me la quieren quitar'', reveló, quien trabaja como chofer de camiones de carga en la región.
''Sin ella, sin su supervisión, mis hijos no tendrían ningún futuro y yo no podría solo con ellos por mi trabajo que frecuentemente lleva jornadas de 10 a 15 horas y horarios que varían desde las 4 de la mañana o hasta las 10 de la noche'', afirmó.
Para el salvadoreño de Santa Rosa de Lima, no existe nada más importante que su familia, por eso describió la idea de una posible deportación de su esposa como devastadora porque estoy seguro que provocaría ''un caos para todos como si nos cayera una bomba encima''.
Anatolia, por su parte, aseguró que ''no dejo de mortificarme, no duermo bien, rezo mucho'' y ahora lo hace en compañía de su hermana Adelaida que vino de California a visitarla.
Los García están esperanzados en la nueva orden de revisión y suspensión de los casos de deportación para los inmigrantes sin antecedentes criminales, la que anunció el Departamento de Seguridad Nacional a mediados de agosto pasado y a la que los manifestantes en la vigilia llamaron ''el memorándum de Morton'' o la ''orden de Obama''.
''¿Dónde está lo que dijo el presidente Obama?'', reclama Abel, en referencia a la discreción de enjuiciamiento que aplazaría la deportación para quienes no han cometido delitos. ''Lo que esta gente necesita es garantizar la seguridad de los niños, pero piensan en la seguridad de ellos y no de mis hijos'', opinó.
Anatolia es el centro de la familia que vive en Irving, un suburbio de Dallas, donde se han arraigado sus hijos. Nathalie es una alumna de gimnasia en el nivel 5, Emmanuel es cinta azul en Karate y Jennifer es aficionada a la lectura. ''Sin su madre, mis hijos se convertirían en vagos sin futuro y eso no lo quiero'', señaló Abel.
Carlos Quintanilla, presidente de la organización Acción América y quien encabezó la vigilia frente a ICE, indicó que seguirán presionando para que se revoque la deportación de Anatolia y previó que podrían presentar un amparo mientras se resuelve si en su caso puede aplicarse el memorándum de suspensión de salida a los procesados sin récord criminal.
El activista opinó que ''estos 60 días de plazo son una gloria porque nos da tiempo de hacer más presión para liberarla de ser deportada'', dijo sobre la extensión del ICE.
La afectada dijo de la carta que ''me dio alegría saberlo porque en esos dos meses podía haber un cambio y lo visualizo positivo, porque creo que este es el país de la oportunidad y en él nacieron mis hijos''.
''Es completamente inhumano que hayan puesto un grillete a Anatolia, atropella sus derechos civiles sobre todo porque es una madre y una persona sin récord criminal'', declaró el dirigente de la Liga de Ciudadanos Latino Americanos (LULAC) en Irving, Jorge Rivera.
''Cómo puede hablarse democracia en este país si se violan los derechos civiles dentro de su mismo territorio, cada vez que se aprehenden a madres inmigrantes que en ocasiones son enviadas con sus hijos a centros de detención y se les colocan grilletes en sus tobillos'', cuestionó.
Rivera se quejó de que este país se ha olvidado de la libertad y de que fue forjado por inmigrantes, por lo que resulta inadmisible que se divulguen tantas mentiras en forma diplomática en torno al tema migratorio.
''Es doloroso ver madres inmigrantes con sus hijos en los centros de detención y cómo se les violan sus derechos humanos, duele ver el racismo que aún impide a los hispanos ejercer sus derechos y libertad aquí'', señaló el dirigente social que también forma parte de la comisión nacional de derechos civiles de LULAC.
En la carta firmada por la directora de la oficina del ICE en Dallas, Nuria Prendes, donde le notifican a Anatolia de la extensión del plazo de 60 días, se le advierte que cualquier obstrucción o negativa que eviten su remoción del país, podría estar sujeta a una persecución criminal.
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Yolanda González Gómez. Periodista con más de 20 años de experiencia como reportera, corresponsal y columnista. Ha trabajado como corresponsal del diario ''La Jornada'' en México, en el ''Diario La Estrella'' en Dallas y ha sido colaboradora en los periódicos ''Reforma'' y ''Hoy'' de Tribune en Los Angeles y Chicago.Es Licenciada en periodismo y tiene est











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