
¡El rey ha muerto, viva la liberación de Libia!
Así es como muchos de los libios se deben haber proclamado por las calles de su país luego de enterarse de la muerte de quien por 42 años los gobernara y los tuviera oprimidos, Moamar Gadafi. El cartel de la foto arriba expuesta, cuya leyenda dice "Fin del dictador, Libia es libre, Gracias a la sangre de sus mártires", es un ejemplo claro de la efervescencia que vive y vivirá por varias semanas el pueblo libio, luego de la muerte de su exdictador.
Muestras como ésta, se repiten por miles en todo el territorio libio, gritos de júbilo que se escucharán por varias semanas, voces que seguramente recordarán el 21 de octubre año con año, como la fecha de la liberación del Estado Libio, pero la pregunta que sigue es... ¿y el futuro de Libia después de Gadafi?
El siguiente vídeo es una producción de la OTAN:
Algunos entrevistados del video arriba expuesto sueñan con una futuro brillante para Libia, luego de sufrir injusticias por 42 años de dictadura de Gadafi. Algunos dijeron que la caída, primero, del líder libio y luego su muerte, representa una felicidad indescriptible, presagio de los vientos de cambio en todo Libia... "La libertad ha llegado a nosotros".
Otros se mostraron profundamente agradecidos con las fuerzas aliadas (OTAN) que ayudaron a liberar al pueblo libio, pues, palabras de una mujer mayor, "Gadafi hubiera matado a todo Libia".
Hoy esta nación seguirá necesitando el apoyo de la comunidad internacional para reconstruir lo que queda y mirar hacia el futuro, pero, ¿no será esto el inicio de movimientos intervencionistas con intereses diferentes al de apoyar al pueblo recién liberado?
La suspicacia de algunos analistas salta pues recuerdan la historia de Gadafi y señalan que los países que ayudaron a derrocar al líder libio hoy muerto fueron quienes, cuatro décadas atrás, lo ayudaron a subir al poder. Incluso hay quienes especulan con que si el exdictador hubiera enfrentado un juicio político éste hubiera puesto de manifiesto todas sus relaciones pasadas con gente como Blair, Sarkozy y Berlusconi.
Estas suspicacias terminarán en el momento en que la Corte Penal Internacional y la ONU empiecen a redefinir su rol en Medio Oriente. Libia aún tiene un largo estrecho que recorrer para conquistar la libertad que merece su pueblo, la conquista de su soberanía y el fin de un sistema opresor que nunca fue una revolución social.
Otro punto de gran importancia a retomar es el vinculado con los derechos humanos. No sólo hay que hablar de castigar los crímenes de guerra en el Estado Libio, también es importante ser muy cautelosos en los juicios de opinón y seguir los pasos que debe dar la Corte Penal Internacional para establecer el orden en el país de Medio Oriente. Este organismo tendrá la oportunidad histórica, por primera ocasión en el Siglo XXI, de aplicar la justicia que el pueblo libio merece respecto a gadafistas, rebeldes y los propios soldados de la OTAN.
Lamentable sería que la comunidad internacional acepte el hecho de la imposición de modelos extranjeros de gobierno en Libia, democracias liberales o autoridades impuestas por otras naciones, porque de ser así, de nada habrá servido la muerte del exdictador libio y sólo veremos el debilitamiento de los derechos humanos y la falta de confianza en organismos internacionales de paz, como lo es la ONU (Organización de las Naciones Unidas).











Pero hay que observar las reglas: