
Enfermarse o sufrir algún accidente que requiera atención medica en Estados Unidos, es sinónimo de quiebra si no se cuenta con la cobertura de los servicios. Estudios publicados por la revista Health Affair en sus números de mayo y junio pasados señalan que se pagan más por atención médica recibida (o por recibir), pero la cobertura de los servicios es menor, toda vez que la posibilidad de recibir tratamiento depende de la capacidad de pago.
Estudios realizados por las escuelas de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins y de Medicina de la Universidad de Harvard, ponen de manifiesto que la suma que las personas pagan por los servicios de salud no se iguala con los que reciben a cambio.
Pero no sólo en estos estudios vemos esta paradoja, si entramos a los criterios de búsqueda en internet bajo "servicios de salud en Estados Unidos" vemos que hay foros, artículos e investigaciones hablando sobre el tema y donde queda patente la queja de la ciudadanía, ya sea por la calidad en el servicio o por los costosexcesivos, como el caso del blog encontrado en el sitio de internet ProgresoSemanal.com, donde se señala que en el país es mejor no enfermarse.
Otro artículo encontrado en la web, del sitio Periodismoenlared.com y fechado el 17 de mayo de 2007 señala que los servicios de salud en Estados Unidos estaban últimos en el ranking de los llamados países del 'primer mundo'.
Un último sitio que encontramos hablando al respecto es Contactomagazine.com, en el cuál se hace incapié en la contradicción más grande que puede haber, el que una de las naciones más rica del planeta, con la tecnología médica más avanzada y que debía servir modelo global en el campo los servicios de salud pública, tenga servicios caros e inaccesible y por ende, ponga en situación de inseguridad a su población.
En el país, aproximadamente cuarenta y seis millones de personas viven con el temor de sufrir enfermedades serias, por no tener seguro médico que los ayude a costear los servicios que pudieran recibir para atender la enfermedad, en pocas palabras, miles de estadounidenses viven en situación de desprotección ante estas eventualidades.
Por ejemplo, el estudio de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins y de Medicina de la Universidad de Harvard remarca que la posibilidad de que una persona con una enfermedad mental reciba tratamiento, depende de su capacidad de pago y éste es muy elevado.
Todo parece indicar que contar con una reforma al sistema privado de salud nunca podrá superar la oposición de las empresas que controlan la industria en el país y mucho menos la oposición del Congreso.
Una de estas empresas, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés) intentan apoyar en este sentido pero también se ven limitadas y con cambios en sus periodos de de inscripción abierta al servicio, que este año terminará más temprano, con fecha límite el 7 de diciembre y no a fin de año como venía ocurriendo hasta ahora.
Para quienes reciben los servicios de Medicare se resalta que todas las personas gozan de los mismos beneficios, como exámenes físicos anuales, atención médica preventiva y costos más bajos por medicamentos recetados, que muchos beneficiarios podrían no estar aprovechando, la interrogante sería, ¿a qué costo?
Este tema y muchos otros ha desatado el descontento de la población en el país, tales movimientos como el 'Occupy Wall Street' ó 'Ocuppy Chicago' son la muestra real de un sistema de salud en crisis que tendrá que activar las acciones en el Congreso antes de que esta situación se les salga por completo de control.
No es con represión que se callarán las bocas que hoy protestan, sino con acciones y servicios accesibles, completos y de calidad que la población estadounidense reciba, porque es su derecho.











Pero hay que observar las reglas: