
Si usted presta atención con cuidado al debate presidencial del Partido Republicano, es evidente que los candidatos están jugando a lo seguro cuando se trata de los hispanos. Recientemente, cuando un miembro de un auditorio de hispanos preguntó, específicamente, qué harían los candidatos para favorecer el voto latino, todos los candidatos se sintieron incómodos. Hubo malestar en el aire y aunque hubo esfuerzos de parte de Ron Paul y Rick Santorum para abordar el tema, todos fracasaron. Los candidatos del Partido Republicano han decidido ignorar a los votantes hispanos hasta que llegue el momento de acercarse a la meta final. No comprenden los matices culturales de la comunidad hispana ni quieren aprenderlos. En sus mentes, es un territorio peligroso que podría descarrilar el impetu de sus candidaturas.
La voz hispánica debe ser oída. Nuestro espíritu apasionado, emprendedor, quiere ser entendido. Somos una comunidad hambrienta, que quiere cambiar las cosas. Pero mientras la comunidad hispana no tenga una agenda real o una auténtica voz de liderazgo hispano que quiera apoyar nuestro progreso, se hace difícil cambiar la percepción que se tiene de los hispanos en Norteamérica. Los hispanos debemos posicionarnos, porque de lo contrario vamos a perder nuestra voz, nuestro idioma y la esperanza de influir en el liderazgo del futuro. Corremos el riesgo de perder de manera permanente nuestra identidad auténtica.
Hoy, la comunidad hispana está siendo configurada por candidatos que simplemente no la entienden. Mientras tanto, nos quedamos al margen a la espera de ser escuchados. Las intenciones de los candidatos republicanos hacia la comunidad hispana no son maliciosas. Sólo que ignoran cómo deben comunicarse con una comunidad que carece de un enfoque colectivo y una voz objetiva que hable de los temas que requieren atención y acción en Estados Unidos.
Recientemente, fui el orador principal en la apertura de Sociedad Nacional de Hispanos con Maestrías en Administración de Empresas (NSHMBA por sus siglas en inglés) en Anaheim, California. Había un entusiasmo desenfrenado entre los asistentes, jóvenes hispanos con Maestrías en Administración de Empresas, que están buscando contribuir de una manera relevante al futuro de EE.UU. Pero están buscando respuestas, una hoja de ruta de razonamiento sobre sí mismos y la forma en que ellos mejor puedan encajar. Estos graduados hispanos están deseosos de dar rienda suelta a sus inconfundibles voces de liderazgo hispano que van unidas a una poderosa perspectiva de inmigrante sobre cómo reinventar este país. ¡Esta es la razón por la cual los latinos se han convertido en el segmento de mayor crecimiento de empresarios!
Fieles a las raíces de nuestra promesa cultural, nuestros futuros líderes hispanos están confundidos sobre cómo generar un cambio e influir en el lugar de trabajo cuando la voz de los hispanos es ignorada y no se toma en serio. ¿Qué les van a decir a sus hijos? Por esta razón, los jóvenes hispanos, que conforman más del 25% de los escolares, están pasando por un momento difícil para progresar en la escuela. No se sienten inspirados y buscan la atención del liderazgo tanto en la comunidad hispana como en las voces de la corriente dominante. Ambas partes tenemos la culpa.
Los candidatos presidenciales del Partido Republicano deben tener cuidado. Mientras, están siendo estratégicos sobre lo que deben hablar. Deben dejar de ignorar el futuro de Estados Unidos. Cada vez que no se dirigen en forma genuina a la comunidad hispana están debilitando lentamente a nuestra nación. Están acelerando la crisis de identidad que existe en una comunidad que representa el 16% de nuestro país hoy y el 30% dentro de 17 años. Aunque puede que los candidatos sientan aprensión sobre cómo dirigirse a los votantes hispanos, están siendo extremadamente irresponsables. Tienen una tremenda oportunidad para darle poder a una comunidad que necesita de la atención del liderazgo y de un ancla de esperanza para ayudarlos a perseguir el "sueño americano". Son un eslabón importante de la cadena que puede estimular la economía de EE. UU. y nuestra competitividad global general si se le diera la oportunidad de ser escuchada.
A medida que los candidatos del Partido Republicano se acercan a la meta final, deberían ser lo suficientemente responsables para darle a la comunidad hispana una oportunidad para que den a conocer su agenda para una América mejor, una voz que le permita a los hispanos ser los propietarios de su propio voto. Finalmente, espero que estos candidatos no usen tácticas políticas para forzar a los hispanos a vender sus votos por un precio que les costará su identidad y, potencialmente, su futuro.
Para los hispanos, esto significa que debemos estar listos para mostrar nuestra agenda cuando se nos pida. ¡Es hora de prepararnos para este momento!











Pero hay que observar las reglas: