
Aunque Newt Gingrich haya obtenido una clara victoria en Carolina del Sur, no hay que olvidar que en la matemática electoral de la primaria republicana la contienda acaba de empezar y los preparativos para su coronación son más que prematuros. Se han elegido solamente 57 delegados de los 2,286 que están en juego. Gingrich apenas tiene 25.
Los que entusiasmados con las últimas noticias pronostican que Gingrich mantendría el momentum en Florida, escenario de la próxima primaria, se olvidan que el estado no tiene las mismas características demográficas ni tendencias políticas que Carolina del Sur. Los cristianos fundamentalistas, por ejemplo, que facilitaron la reciente victoria de Gingrich, en Florida son un componente mucho menor de un electorado republicano que parece más preocupado por cuestiones fiscales que valores morales.
Además, hay que resaltar la considerable diferencia en recursos financieros entre Gingrich y Mitt Romney. Florida es uno de los mercados publicitarios más caros del país y, para mantenerse competitivos, los candidatos tienen que comprar alrededor de $2 millones de dólares semanales en publicidad. Romney, incluyendo Super PACs asociados con sus esfuerzos políticos, lo ha podido hacer y ha mantenido un ataque consistente contra Gingrich.
De todos modos, no cabe duda que las acciones políticas de Gingrich están en alza desde que el ex presidente de la Cámara de Representantes, en los últimos debates, comenzó a articular una imagen mucho más decidida y un discurso de tono populista. Tampoco hay ninguna duda que el encontronazo que tuvo con John King, de CNN, en Charleston, le sumó suficientes puntos como para quebrar el empate que tenía con Mitt Romney en las encuestas de los últimos días de la elección y prevalecer con una clara diferencia en Carolina del Sur.
Es más, Gingrich también se benefició con el apoyo de tanto Rick Perry, el gobernador de Texas que estaba herido de muerte después de errores políticos garrafales y su incapacidad para remontar encuestas con cifras deplorables, como el de numerosos grupos del Tea Party, incluyendo a Jenny Beth Martin, la influyente co-fundadora del Tea Party Patriots.
Pero aunque Gingrich haya ganado en Carolina del Sur, el mapa electoral de febrero no lo favorece en las próximas asambleas (´caucases´) que tendrán lugar en Maine, Nevada, Colorado, Minnesota y Arizona, entre el 4 y 7 de febrero. La falta de una infraestructura electoral a nivel nacional, más que su hipocresía moral, los engaños matrimoniales y un curriculum que incluye la desastrosa decisión de forzar el cierre del gobierno federal en 1995, debilitaría las posibilidades del ex profesor de historia.
Este déficit organizativo a nivel nacional se ejemplifica en la carencia de oficinas del candidato en muchas ciudades claves en las que se definirán las elecciones e, incluso, en errores administrativos que en Virginia le costaron la participación en la primaria (46 delegados en disputa) por no cumplir con los requisitos estatales dentro de los tiempos establecidos.
A fines de febrero, el panorama electoral se complicaría aún más para Gingrich ya que habría primarias en Arizona, un estado con una considerable población de mormones que se inclinaría por Romney, y en Michigan, un estado en el que el padre de Romney fue gobernador.
En ese sentido, un análisis del proceso electoral más allá de Carolina del Sur, sugiere que el surgimiento de Newt Gingrich sería una anomalía temporaria en este disparatado proceso electoral republicano en el que hemos visto a Michelle Bachman, Donald Trump, Rick Perry y Herman Cain subir a la cúspide política para después caer estrepitosamente en medio de errores, escándalos e incompetencia.
Hubiera sido magnífico para los cálculos electorales de los estrategas demócratas encargados de la reelección de Barack Obama poder competir contra el adultero, el obstruccionista, el megalómano Newt Gingrich, en noviembre. Lamentablemente para ellos, todo sugiere que Mitt Romney, el más moderado de los cuatro candidatos presidenciales que quedan en la primaria republicana, es el único con la capacidad organizativa nacional, los recursos financieros y, aún más importante, las posiciones políticas necesarias para poder captar el centro del espectro ideológico del electorado que es esencial en una elección presidencial.
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Néstor Fantini, Ph.D. (ABD), es un educador y periodista argentino de Los Angeles. Actualmente es miembro electo del Northridge East Neighborhood Council, City of Los Angeles, y editor de la revista literaria La Luciérnaga Online (la-luciernaga.com).











Pero hay que observar las reglas: