
LA HABANA.- Cuba se prepara para una Conferencia interna del Partido Comunista anunciada con bombos y platillos en 2011 pero que con el tiempo redujo las expectativas de convertirse en el espacio en el cual ventilar reformas políticas que se agreguen a las económicas iniciadas por le presidente Raúl Castro.
Aunque no hay todavía muchos detalles el encuentro del Partido Comunista de Cuba (PCC) se informó el viernes que el encuentro se desarrollará el fin de semana en esta capital y contará con la presencia más de 800 delegados en representación de los 800.000 militantes de la organización.
Fue el propio presidente Raúl Castro quien convocó a la Conferencia durante un Congreso de abril, el cual avaló todo un paquete de medidas finacieras desarrolladas por el mandatario para actualizar y racionalizar el modelo económico de la isla.
"Las expectativas fueron altas porque la Conferencia fue percibida como acto de continuidad con relación al VI Congreso, un espacio para completar con reformas políticas complementarias el ajuste económico propuesto", comentó a la AP el académico cubano que se desempeña en la Universidad de Denver, Arturo López-Levy.
Sin embargo, ya en noviembre con las labores preparatorias "se hizo evidente que esa visión era infundadamente optimista", dijo el experto.
La idea de que algo grande se avecinaba fue alimentada por el propio mandatario, quien en el Congreso de abril insistió en la necesidad de aprobar en la Conferencia la limitación para los mandatos presidenciales y no temió abordar temas antes tabú como el interés de contar con un mayor número de mujeres y negros en la dirección del país, entre otros.
Pero hace dos semanas atrás el propio mandatario en breves comentarios aseguró que no había que hacerse "grandes ilusiones con la Conferencia", insistiendo en que era "una cuestión interna del Partido".
Un documento de base para el debate, de unas ocho páginas en tamaño tabloide y con una introducción de cuatro capítulos, comenzó a circular en octubre de 2011. El escrito enfatiza en el carácter de "Partido único de la nación cubana" y pone sobre la mesa muchos elementos organizativos.
Entre algunos temas sensibles serán tratados la limitación del mandato presidencial a dos períodos de cinco años y tal vez comenzarán a conocerse los nombres de quienes sucedan a los líderes históricos.
Raúl Castro mismo tiene 80 años de edad, el vicepresidente José Ramón Machado Ventura, 81, ambos son desde el Congreso de abril el Primer y Segundo secretario de la organización comunista respectivamente; el tercer hombre en el poder, el comandante Ramiro Valdés cuenta con 79.
Aunque el Partido Comunista, el único con reconocimiento legal, no es el gobierno --en tanto administración-- la Constitución del país le otorga a la institución política el papel de dirigir a la sociedad y en ese sentido el rumbo que tome ese será muy importante para la isla.
Castro reconoció en el Congreso de abril que era "una verdadera vergüenza" la falta de jóvenes en la dirección del Partido y del gobierno.
"A pesar de que no dejamos de hacer varios intentos para promover jóvenes a cargos principales, la vida demostró que no siempre las selecciones fueron acertadas. Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos", comentó Castro. "Cuestión que debemos solucionar paulatinamente, a lo largo del quinquenio, sin precipitaciones ni improvisaciones, pero empezar tan pronto como concluya el Congreso", propuso.
Los críticos del modelo isleño suelen recordar las estrepitosas caídas de algunos jóvenes cercanos colaboradores de Fidel y Raúl Castro a lo largo de estas décadas como los cancilleres Roberto Robaina y Felipe Pérez Roque; el vicepresidente Carlos Lage o el jefe de despacho, Carlos Velenciaga.
"El PCC va a hacer un ajuste de vida interna para adaptarse a las nuevas situaciones pero no va a poner su modelo político a un debate abierto sobre reformas estructurales como sí hizo con su proyecto económico y social. Es la estrategia de menores riesgos a corto plazo pero puede complicar el futuro", indicó López-Levy.
Las medidas económicas anunciadas por Castro fueron sancionadas en las fechas previstas, entre ellas la flexibilización de la iniciativa privada, una nueva política de créditos, la apertura de un mercado legal de autos y viviendas o la entrega de tierra en usufructo a particulares.
Sin embargo, a lo largo de los meses posteriores hubo relativamente pocos cambios entre los ministros y funcionarios de los primeros niveles.
"Si nos atenemos... (el) documento base no creó que la Conferencia esté en condiciones de replantearse el papel del PCC de cara al presente y futuro de Cuba. Sin embargo, seguramente de la Conferencia saldrán líneas de acción para perfeccionar algunos aspectos del funcionamiento" de la organización, dijo por su parte Lenier González, vice-editor de la revista católica cubana Espacio Laical.











Pero hay que observar las reglas: