
Como era de esperar, en Cuba la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo no está dando los resultados que el régimen pensaba, debido a las restricciones, prohibiciones, falta de créditos y de aperos de labranza, equipos, semillas, fertilizantes, y por también por la percepción que tienen los agricultores de que en cualquier momento le cancelan su contrato.
Es por ello que el gobierno anunció hace unos días que en 2012, debido al aumento de los precios internacionales, tendrá que gastar un 17% más de dinero --hasta $1,800 millones-- para importar paradójicamente un menor volumen físico de alimentos que en 2011, cuando esas compras fueron de $1,500 millones.
Si se tiene en cuenta que según la Oficina Nacional de Estadísticas en 2010 las exportaciones cubanas totales ascendieron a $4,597 millones, técnicamente el país tendría que dedicar el 40% de todas las divisas captadas por sus exportaciones sólo para comprar alimentos que podrían producirse perfectamente en la isla.
Datos oficiales revelan que en 2011 la producción agrícola cubana aumentó sólo un 2% por ciento, luego de haber caído casi un 5% en 2010, lo cual significa que en realidad el año pasado no se logró siquiera igualar el volumen de producción registrado en 2009, pese a la entrega de tierras en usufructo.
Hace 54 años, en 1957, la organización política de los comunistas cubanos, llamado Partido Socialista Popular (PSP) para eludir el rechazo que por entonces había en la sociedad cubana a la palabra comunista, "denunció" que debido a los bajos rendimientos agrícolas capitalistas y a los latifundios Cuba importaba el 29% de los alimentos que consumía, los cuales se podían producir en la isla.
El llamado de "alerta" fue dado por un dirigente del PSP, el economista e historiador Oscar Pino Santos, quien en un ensayo titulado "El imperialismo norteamericano en Cuba" destacó que sólo con el socialismo se podría poner fin a aquel atraso productivo que sufría la isla como consecuencia de la explotación imperialista y de la burguesía criolla.
Hoy, luego de más de medio siglo con el sistema económico que proponía el PSP y que Fidel Castro puso en práctica a fines de 1960, resulta que Cuba importa no ya el 29%, sino el 80% de los alimentos que consume. La agricultura cubana aporta sólo el 20% de lo que comen los cubanos y los turistas extranjeros, debido a la improductividad endémica de su agricultura, en crisis crónica.
Del total de 6.6 millones de hectáreas cultivables de propiedad estatal, 3.6 millones están ociosas o subexplotadas, cubiertas de marabú, un arbusto espinoso que impide la siembra y es muy difícil de eliminar. O sea, el 54% de las tierras que Castro expropió en 1959 y 1963 hoy no producen nada, o muy poco. Baste saber que los campesinos cubanos, con sólo el 24% de la tierra cultivable, aportan el 70% de toda la producción agrícola y pecuaria de la nación.
Actualmente las granjas estatales son latifundios mucho más grandes que los "denunciados" por el PSP en los años 50 y registran los rendimientos de campo más bajos de Latinoamérica, incluyendo los de la caña de azúcar, que no llegan a las 30 toneladas de caña por hectárea, mientras el promedio en la región no baja de 80 toneladas por hectárea y varios países superan las 110 toneladas por hectárea.
Y es que Cuba está pagando las consecuencias de un experimento socioeconómico fallido y, adicionalmente, los disparates cometidos por Fidel Castro. La debacle se produjo porque el dictador, encima de quitar la tierra a sus dueños , que producían eficientemente y tenían mercados en todo el mundo, no cumplió su promesa de la Sierra Maestra de entregar aquellas tierras a los campesinos y obreros agrícolas, y estatizó el 80% de todas ellas, decisión que fue alentada por el Che Guevara.
El propio Vladimir Lenin, quien llevó la doctrina marxista a la práctica en Rusia, en 1921 se percató de que la estatización de las tierras era la causa de la hambruna que estaba matando a millones de personas, y en marzo de ese año lanzó su plan -calificado de "regreso al capitalismo" por León Trotski- de la Nueva Política Económica (NEP), que autorizó la producción libre de los campesinos (la propiedad de la tierra siguió siendo estatal) y la creación de pequeñas y medianas empresas privadas industriales y comerciales.
A diferencia de lo que hace hoy el castrismo, el gobierno bolchevique tomaba sólo una parte de las cosechas de los campesinos, que vendían el resto directamente en el mercado y podían contratar trabajadores. Se disparó la producción agropecuaria y se acabó la hambruna. Pero Lenin murió en 1924 y Stalin calificó a la NEP de "traición al comunismo" y la suspendió en 1928. Se volvieron a estatizar las tierras, se crearon sovjoses (granjas estatales) y koljoses (cooperativas forzosas), las cosechas campesinas eran confiscadas. Se desplomó la producción y en los años 30 murieron de hambre 10 millones de personas. De haber continuado la NEP tal vez la Unión Soviética habría derivado hacia un modelo económico socialdemócrata, o al menos se le habría adelantado a China en su "socialismo de mercado".
En Cuba, también como expresión de la inviabilidad comunista, el gobierno ha entregado en usufructo 1.3 millones de hectáreas a unos 146,000 agricultores, por 10 años y en parcelas con un máximo 13.4 hectáreas. Pero el 30% de esas tierras siguen sin explotar, y el otro 70% apenas produce debido a que los usufructuarios no pueden obtener lo que necesitan para trabajar la tierra. Porque, o no existen, o porque no reciben los créditos que ellos requieren en pesos convertibles (ahora casi todo hay que comprarlo con esa moneda).
Círculo vicioso
Las autoridades alegan que el país no tiene recursos para importarlos. Esto se debe a que no se producen bienes exportables suficientes para la captación de divisas. Es un círculo vicioso del que el país no saldrá hasta que las fuerzas productivas sean liberadas.
El Estado, que mantiene la propiedad de la tierra, "sugiere" lo que debe producir cada quien y puede cancelar el contrato de usufructo si el agricultor no entrega al gobierno el 70% de lo cosechado, a precios fijos inferiores a los del mercado; o si hay una "necesidad de utilidad pública o interés social", con lo cual el agricultor se siente amenazado todo el tiempo.
En fin, los hermanos Castro son los principales responsables de que Cuba, país tropical de suelos muy fértiles, tenga que importar --a precios cada vez más altos-- cuatro quintas partes de los alimentos que consume, que además no alcanzan para nutrir adecuadamente a un pueblo que está sometido a una cartilla de racionamiento que cumplirá ahora en marzo 50 años, algo nunca antes visto en Occidente en la historia moderna.
Por tanto, lo razonable sería que ambos hermanos afrontaran honestamente su fracaso y liberasen de una vez la capacidad de los cubanos para crear riquezas. Sólo así podrían reducirse las importaciones alimentarias al 29% que el PSP en 1957 consideraba un porcentaje muy alto.
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Roberto Álvarez Quiñones . Periodista, economista e historiador cubano. Autor de siete libros de temas históricos, económicos y sociales. Trabajó como editor y columnista del diario "La Opinión" de Los Ángeles, de 1996 a 2008. Ex profesor universitario. Ex analista económico de la TV hispana en Estados Unidos. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en países de Europa y Latinoamérica . Ha recibido 11 premios de periodismo. Reside en el sur de California.










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