
BOGOTA .- Unidades del Ejército dijeron el sábado que hicieron explotar de forma controlada dos barriles de plástico cargados con explosivos y que fueron encontrados a la orilla de una cancha de fútbol en el suroeste del país, escenario en los últimos días de dos violentos atentados. Los barriles cargados con 40 kilos de explosivos cada uno fueron hallados el sábado por pobladores de una zona rural del municipio de Miranda, en el departamento de Cauca y a unos 300 kilómetros al suroeste de Bogotá, indicó vía telefónica el coronel Darío Balen, de la Fuerza de Tarea Apolo, que reúne unidades del ejército, la policía, la armada, fuerza aérea y agentes de la Fiscalía.
El oficial agregó que los dos barriles fueron hechos estallar en una zona despoblada por unidades de la Fuerza de Tarea, cuya jurisdicción abarca el norte del departamento del Cauca y una zona del vecino departamento de Valle del Cauca, en el suroeste colombiano, y entre los más golpeados en los últimos meses por la violencia.
La sospecha es que los barriles fueron dejados por presuntos miembros del 6to Frente de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a las que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos atribuye dos mortales ataques esta semana.
Al menos nueve personas --seis civiles y tres policías-- murieron el miércoles en un atentado a la estación policial de la localidad portuaria de Tumaco, en el departamento de Nariño, vecino al Cauca. El jueves otro ataque cerca del comando policial de Villa Rica, en el norte de Cauca, provocó la muerte de seis civiles y el comandante de la policía local.
En la jornada al menos 10.000 habitantes de Tumaco convocados por la alcaldía marcharon unos siete kilómetros por las calles de la ciudad enfundados en camisetas blancas y portando pancartas en favor de la paz, en un acto contra la violencia, explicó en diálogo telefónico Hernán Cortés, secretario de gobierno de Tumaco.
Los manifestantes guardaron un minuto de silencio frente a la estación que sufrió el ataque.
En la localidad de Corozal, en el norte, el presidente Santos dijo que nadie dentro o fuera del país entendía el objetivo de esos ataques que lastimaban "sobre todo a los ciudadanos inocentes, civiles".
Tal actitud violenta "está teniendo una condena creciente en todas las comunidades, está además debilitando cada vez más su posición ante el mundo y por supuesto ante los colombianos", añadió Santos.
Voceros oficiales y analistas han dicho que las guerrillas buscarían con los atentados fortalecer su posición y presionar en busca de eventuales diálogos de paz.











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