
Con su esposa Magdalena, Arturo de Los Santos ha estando luchando por largos meses para conserver la casa en Riverside, California, en donde criaron a sus cuatro hijos y en donde tejieron sus sueños y esperanzas.
Pero a menos que ocurra un milagro de ultimo momento, el sheriff del condado de Riverside podría en cualquier momento evacuar a la familia de la casa que ya reocuparon una vez después de haber sido expulsados anteriormente.
De Los Santos dice que no se van a ninguna parte, que se quedan hasta que negocien con ellos.
Toda vez que a diferencia de muchos dueños de casa que simplemente abandonaron sus propiedades porque no los podían pagar, ellos sí pueden. Solamente que el banco no está dispuesto a recibir su dinero.
"Si tanto quiere [el banco] vender la casa, ¿por qué no la vendió durante los seis meses en que estuvo desocupada completamente?", pregunta Peter Kuhns, organizador del grupo ACCE, que asiste a De Los Santos en su lucha.
El departamento de embargos hipotecarios (foreclosure) del banco Chase dispuso de la casa, ubicada en el 3270 Layton Court de Riverside y desalojó a la familia, al mismo tiempo que el departamento de modificaciones de préstamos del mismo banco finalizaba un arreglo que hubiese permitido a la familia quedarse. Sin aviso previo y sin coordinación.
"Tienen allí dos departamentos. Uno de modificaciones y otro de ejecuciones. Y este último es el más fuerte", dijo Arturo de Los Santos a AOL Latino, en una charla donde pasaba del inglés al español y vuelta con frecuencia. Se siente especialmente frustrado porque dos semanas después de la orden original de desalojo se aprobó su pedido de reducir permanentemente los pagos. Para entonces, ya era demasiado tarde.
Lo que le sucede a la familia De Los Santos es un caso típico que representa a un número creciente de personas que trabajan arduamente, que siguen las reglas del juego, y que cumplen con su "sueño americano", para luego verlo desmoronarse y convertirse en una pesadilla.
Después de haber llegado a un acuerdo interino y temporario para hacer pagos reducidos hasta que se llegue a un acuerdo permanente, y después de haber hecho tres pagos, "el departamento de modificaciones de hipotecas dejó de aceptar mi dinero. Me dijeron, desde ahora no aceptamos más pagos", dijo De Los Santos.
Lo dejaron en el limbo. Al mismo tiempo, "el departamento de ejecuciones hipotecarias no sabía y pensó que yo no estaba pagando". El banco le devolvió su cuarto cheque, sin cobrarlo.
"Son errores típicos que se deben a una organización deficiente y a mala información", dijo Peter Kuhns, un organizador comunitario de la Alliance of Californians for Community Empowerment. (ACCE).
El banco Chase, que entonces poseía el título de propiedad, le sugirió a De Los Santos que solicitara una modificación de su préstamo. Lo hizo, y le fue denegado dos veces. Lo intentó por tercera vez.
"Chase me dijo que hablara con Freddie Mac – la agencia federal que asegura los préstamos hipotecarios y que posee actualmente el título de la casa – pero en Freddie me dijeron que hablara con Chase", se queja De Los Santos.
Mientras tanto, la casa permanecía vacante.
A fines de 2011, ACCE comenzó a organizar un evento llamado Día de Recuperación Nacional de Su Casa, e invite a De Los Santos a participar junto con otros 30 propietarios de todo el país, cuyas casas fueron embargadas. Con la ayuda de ACCE, y de grupos como Occupy LA, Occupy Riverside, Cuéntame, ReFund California, The New Bottom Line, Take Back the Land, SOUL, el Sindicato Internacional de Empleados de Servicio y Comunidades para el Cambio de Nueva York, Arturo De Los Santos volvió a la batalla.
Antes, era diferente. De Los Santos nació y se crió en una pequeña localidad cerca de Corpus Christi, Texas, en una familia mexicoamericana que vivió allí por varias generaciones. Después de terminar la secundaria, se ofreció como voluntario para los Marines, para servir como infante de marina cuya base era en la Estación Aérea El Toro, cerca de Irvine, California. Cuando fue dado de alta en 1991, un amigo le habló de un empleo en una fábrica que produce partes para aviones comerciales y militares. Comenzó allí su primer trabajo y sigue allí 21 años después, sin interrupción. Es un supervisor y tiene un buen ingreso.
Su esposa Magdalena llegó a Estados Unidos desde Acapulco, México, en 1998. En noviembre de 2002, la pareja pagó $205,000 por una casa de 3 habitaciones, 1,737 pies cuadrados en el barrio de La Sierra. En casa hablan español, entre ellos y con los niños.
El problema comenzó con la crisis económica de 2008. De 65 horas por semana, le dejaron a De Los Santos solamente 40. No pudo seguir haciendo regularmente el pago de $1,600 de su hipoteca.
En enero de 2011, Cal-Western Reconveyance Corp., una empresa que "provee servicios de embargo hipotecario no judicial a bancos hipotecarios,transfirió la casa a Chase Home Finance, que a su vez la pasó al banco nacional federal Freddie Mac por una suma no publicada, en abril.
Los De Los Santos se vieron obligados a dejar la casa y mudarse a un departamento en la localidad de Santa Ana, condado de Orange.
"Pero el 6 de diciembre de 2011, "reocupamos la casa," dijo De Los Santos.
Allí han vivido desde entonces. De Los Santos ya trabaja en su horario normal de muchas horas extra, lo que le permitiría hacer los pagos correspondientes. Pero no le dejan. Dice que "rogó" a los funcionarios por una reunión.
Francisco Perpely, de Alpha One Group, una firma de corretaje que se encarga de apoderarse de la propiedad en nombre de Freddie Mac, dijo a California City News Serviceque De Los Santos "sabía lo que estaba pasando y contrató a un abogado y trató de resolverlo y que se anule la ejecución. El banco trató de ahyudarlo, y de ofrecerle ayuda para su mudanza... al final todo terminó en un tribunal, y un juez emitió una orden de desalojo".
El portavoz de Freddie Mac, Brad German explicó a CNS en un correo electrónico que "no nos queda otra alternativa que un nuevo desalojo, porque no se ha pagado esta hipoteca por casi dos años y medio".
La casa fue ejecutada en noviembre de 2010 y fue legalmente desalojada y asegurada en julio de 2011", dijo German. "La única manera de recuperar las pérdidas de los contribuyentes por la hipoteca que no se pagó es de reapoderarse de la casa y venderla a un nuevo comprador".
Y así, Freddie Mac le pidió a otro juez de la corte superior del condadod e Riverside que ordenase el desalojo de la familia de la casa. Mientras los De Los Santos esperaban la decisión, un equipo de Cuéntame, una organización de derechos civiles afiliada con la Brave New Foundation, filmó el momento de la decisión judicial, en un intento de hacer conocer la historia de la familia.
"Fue muy emotivo, la tensión subía y subía por una hora, él estaba muy nervioso, esperando la llamada de los abogados", dijo Daniel Dronsfeld, productor del video, a AOL Latino.
Las noticias eran malas. El juez le dio la razón al banco.
"Me enviaron una nueva notificación de desalojo del Sheriff", dijo De Los Santos. "Vence el martes 21 a las 6 de la mañana".
Pero él no se va, dijo. Y los activistas, que consideran éste un caso extremo de injusticia, se juntaron para ayudarle.
"Habrá entre 30 y 40 personas para expresarle su apoyo de manera no violenta", dijo Kuhns. "Queremos estar presentes en el momento en que suceda".
"Yo nunca fui un activista que participaba en protestas", dijo De Los Santos. Pero las cosas cambiaron desde que comenzó a pelear por su casa. El jueves 16 de febrero lo arrestaron en la entrada de las oficinas de Freddie Mac adonde llegó para pedir negociar un arreglo, después de negarse a irse. Alrededor de 150 personas lo acompañaban, según la estación de TV KTLA.
Este es el video del momento de la detención, cuando De Los Santos con su esposa y sus hijos Brandon, de 12 años, Sasha de 10, Kevin de 8 y Millie de 7, abrigaban la esperanza de que les dejen pagar y conservar su casa, hoy en poder de Freddie Mac.
Esta familia es una de muchas Latinas especialmente golpeadas por la crisis de ejecuciones hipotecarias. Según un informe de noviembre del Centro de Préstamos Responsables, "Lost Ground, 2011: Disparities in Mortgage Lending and Foreclosures," aunque la mahyoría de los damnificados por los "foreclosures" son familias blancas, las de color tienen dos veces más probabilidades de perder su casa que los blancos". La cuarta parte de todos los prestatarios latinos y afroamericanos, dice el estudio, "perdieron sus casas al banco o están seriamente atrasados en sus pagos, comparado con 12% para prestatarios blancos".
Otro estudio, "Foreclosure in California: A Crisis in Compliance," publicado por las oficinas del tasador del condado de San Francisco, "identificó una o más irregularidades" en el 99% de los 400 casos que examinaron. "En el 84% de los casos identificamos lo que parece ser una o más violaciones de la ley", dice el estudio.
Según el New York Times, el informe "contradice las afirmaciones de muchos bancos de que las irregularidades en las ejecuciones hipotecarias no causaron daño porque de cualquier manera los prestatarios "estaban atrasados en sus pagos e iban a ser desalojados de cualquier manera".











Pero hay que observar las reglas: