
Washington.- Activistas pro-inmigrantes expresaron sus dudas de que los aspirantes presidenciales republicanos cambien su retórica sobre inmigración cuando se defina al candidato que enfrente al presidente Barack Obama.
"No creo que puedan retractarse o moderar su política de auto-deportación, que es más bien deportación masiva con una cara sonriente", dijo en una teleconferencia la vicepresidenta de Políticas de Inmigración del Centro para el Progreso Americano (CAP), Angela Kelley.
La activista se refirió a la propuesta del aspirante presidencial Mitt Romney, que lleva la delantera en la contienda republicana y ha recibido el apoyo del secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, impulsor de leyes estatales antiinmigrantes en Arizona, Alabama y Georgia.
Señaló que a pesar de que espera que el presidente Barack Obama logre mejores resultados sobre inmigración, por el número récord de más de un millón de deportados, prefiere no imaginar lo que haría Romney en caso de que llegue a la presidencia.
"Romney ya ha dicho que en caso de ser elegido instruiría inmediatamente al Departamento de Justicia que retire las demandas en Alabama, Arizona, Georgia, Carolina del Sur y Utah", estados que han impulsado sus propias leyes de inmigración, tarea que corresponde al gobierno federal.
Pese al descontento con Obama sobre inmigración, los sondeos lo colocan con una ventaja de casi el 70 por ciento entre los votantes latinos, mientras que Romney recibe apenas el 14 por ciento, la mitad de lo que obtuvo en 2008 el entonces candidato presidencial republicano John McCain.
"Podemos ser amigos con la administración Obama en esto, pero también debemos presionar para ser mejores amigos", manifestó Kelley sobre los esfuerzos del mandatario para revisar más de 300 mil casos pendientes de deportación, a fin dar un alivio a los que no representan una amenaza a sus comunidades.
Indicó, por otro lado, que Romney ha criticado a su rival republicano Rick Santorum por votar a favor de la confirmación de Sonia Sotomayor en 2008 como jueza de un tribunal de apelaciones, lo cual le permitió ser nominada y luego confirmada como magistrada de la Suprema Corte.
La activista recordó que en los comicios de 2004 el entonces presidente republicano George W. Bush obtuvo el 44 por ciento del voto hispano, que lo ayudó a lograr la reelección.
Por su parte, el presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Hispano Cristiano, Samuel Rodríguez, calificó las ley de inmigración HB 56 de Alabama impulsada por sectores conservadores republicanos como "antiestadunidese y anticristiana".
"Sería imposible que los republicanos recuperen a la Casa Blanca sin los hispanos, lo cual significa que no podrán ganar si acogen una retórica antiinmigrante" en lugar de impulsar una reforma migratoria integral, aseveró.











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