
Tal vez pocos funcionarios del gobierno de los hermanos Castro han advertido que las dificultades económicas que está confrontando últimamente China amenazan con agudizar la crisis permanente de la economía cubana, aunque se mantengan intactas las 400,000 toneladas de azúcar cubano que Beijing importa anualmente desde la isla.
La contracción económica que padece la Unión Europea está afectando a China de dos formas: el Viejo Continente está importando menos productos desde China y está invirtiendo menos dinero en ese país asiático. A ello hay que agregar el pobre desempeño económico que tiene Estados Unidos, Latinoamérica y la mayor parte de Asia.
Como consecuencia de ello, aunque la economía china continuase siendo la de mayor tasa de crecimiento en el mundo –lo es desde hace una década-el coloso asiático podría disminuir sus importaciones de materias primas, incluyendo el petróleo, cuya elevada cotización internacional de alguna manera tiene que ver con la demanda insaciable de China. De hecho, el primer ministro, Wen Jiabao, fijó la meta anual de crecimiento para 2012 en un 7.5%, en vez del 9.2% obtenido en 2011.
Y ahí está el detalle, como diría el genial Cantinflas. Si China llega a reducir sus importaciones del vital combustible el precio del crudo bajaría –siempre menos de lo que todos deseamos-- y Venezuela vería mermados sus ingresos de divisas, con lo cual descendería el monto fabuloso de los subsidios de Hugo Chávez a Cuba, cuya economía depende de tales subvenciones.
No se trata de especulaciones. Rodrigo Chaves, director para la reducción de la Pobreza y Gestión Económica en América Latina y el Caribe del Banco Mundial, advirtió en Madrid el 24 de abril, según reportó EFE, que no todos los países latinoamericanos están igual de preparados para una eventual caída del precio de las materias primas, porque, algunos, como Venezuela, actuaron "como la cigarra de Esopo" y "se pasaron cantando en el verano".
Chaves destacó que mientras Brasil, Colombia, Perú, Chile y México " han manejado bien el superciclo" de las materias primas, Venezuela ha despilfarrado su bonanza petrolera, por lo que una caída en el precio del petróleo puede causar "daños permanentes a su economía". Esos daños alcanzarían también a la isla tropical.
Lo cierto es que las inversiones extranjeras directas en China --el país que más inversiones recibe a nivel mundial-cayeron en marzo en un 6.1% con respecto a igual mes de 2011, para colocarse en $11,760 millones, y es el quinto mes consecutivo en que descienden las inversiones extranjeras, según informó el 17 de abril el portavoz del Ministerio de Comercio de Beijing, Shen Danyang, a la agencia oficial Xinhua, citada por EFE.
Danyang señaló uno de los factores en la baja de los capitales captados en marzo fue que las naciones de la Unión Europea disminuyeron en un 31.2% sus inversiones en territorio chino debido a la recesión que las azota.
Por otra parte, si bien el gobierno chino se ha enfocado en aumentar la demanda interna de productos y servicios para no depender tanto de sus exportaciones, hay obstáculos que frenan ese objetivo. Entre ellos se pueden citar que el gobierno sigue invirtiendo exageradamente en el sector de la construcción, el muy bajo ingreso per cápita que aún tienen los chinos pese al crecimiento económico. Y otro factor es que el gobierno para atajar la inflación ha elevado las tasas de interés y ha endurecido los criterios para conceder préstamos.
Las materias primas
En fin, debido a la recesión o debilidad de la economía mundial, y por las dificultades para elevar la demanda del gigantesco mercado interno chino, las "vacas gordas" de los precios de las materias primas quizás podrían tener un paréntesis en los próximos meses.
En cuanto a Venezuela, el año 2011 fue uno de los años de mayores precios del petróleo para esa nación sudamericana, pero ello no se tradujo en un aumento significativo en los ingresos petroleros para el país, según reportó el 22 de enero pasado el diario "El Universal", de Caracas.
El periódico cita estadísticas del Banco Central de Venezuela (BCV) que revelan que si bien Venezuela recibió nada menos que $89,391 millones el año pasado por el alto precio promedio de exportación de 101 dólares el barril de crudo, los ingresos sólo crecieron un 0.4% con respecto a 2008, cuando el precio fue muy inferior. Hace cuatro años, con un precio promedio anual de 86 dólares el barril, Venezuela recibió $89,034 millones debido a que exportó 2.89 millones de barriles diarios de crudo, en vez de los 2.51 millones de barriles diarios exportados en 2011. Esa caída en las exportaciones de 340,000 barriles diarios significaron una pérdida de unos $12,534 millones en 2011.
No sólo eso, sino que la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) en 2011 no tuvo ingresos suficientes para sus operaciones y tuvo que pedir préstamos internacionales que elevaron la deuda de esa entidad pública hasta $34,800 millones de dólares, explica "El Universal".
Señala el diario caraqueño que ello se debió al constante descenso en la producción de crudo y las exportaciones por el deterioro de esa industria nacional. A eso hay que agregar el despilfarro y mal manejo de los fondos y los regalos de petróleo que hace Chávez a Cuba y otras naciones del Caribe, a "pagar" dentro de 25 años.
Esto hace más fácil comprender que si el precio del crudo cayese en un 20% de su actual cotización, que oscila entre $100 y $105 el barril –en el mercado de New York--, hasta unos 80-85 dólares como consecuencia de las dificultades en China ya citadas y la menor demanda europea, los ingresos en divisas de Venezuela lejos de crecer bajarían con respecto al año anterior, y PDVSA entraría en problemas mayores.
Si a ello se suman los gastos millonarios extra que ya está haciendo el gobierno para mantener contentos a los venezolanos –incluyendo un espectacular aumento de un 32.2% del salario mínimo a hacerse efectivo a partir del 1 de mayo-- y lograr la relección de Chávez en octubre próximo, no es difícil inferir que con una eventual caída de unos 20 ó 25 dólares en el precio del petróleo es casi seguro que la cifra de $6,000 millones que envía Caracas a los Castro se vería reducida.
Sólo un émulo del oráculo de Delfos podría saber si en efecto el ritmo de crecimiento de la economía china va a continuar su ralentización, el precio del crudo bajará o si en la chequera de petrodólares del teniente coronel bolivariano se firmarán cheques más modestos con destino a los Castro. Pero adivinaciones a un lado, no son pocos quienes piensan que puede ocurrir.
Raúl y Fidel Castro, y toda la gerontocracia cubana debieran tener en cuenta esta posibilidad real para "abrir" un poco la mano en materia de libertades económicas. Ello podría suavizar el impacto que tendría para el cubano de a pie una reducción del sueldo que paga Chávez a la isla. Le haría la vida menos dura al pueblo que ellos dicen representar desde 1959.
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Roberto Álvarez Quiñones . Periodista, economista e historiador cubano. Autor de siete libros de temas históricos, económicos y sociales. Trabajó como editor y columnista del diario "La Opinión" de Los Ángeles, de 1996 a 2008. Ex profesor universitario. Ex analista económico de la TV hispana en Estados Unidos. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en países de Europa y Latinoamérica . Ha recibido 11 premios de periodismo. Reside en el sur de California.










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