Skip to main content
Visita el canal de noticias en HuffPost Voces
Categorías: México, América Latina

Incendio en el bosque de La Primavera: Los solidarios (CRONICA)

Published: 30/4/12 a las 8:30AM
Print Text Size
incendio bosque de la primavera
La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba;
la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.
Eduardo Galeano

Son las 11:00 de la noche del domingo 22 de abril, estamos en la caseta de entrada al bosque de La Primavera y es la primera vez que los veo. Vienen en camionetas amarillas de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y tienen el rostro cansado, lleno de tizne.

Bajan a comer enfundados en sus trajes amarillos, con su mochila al hombro, cargando un pico y una pala: son los brigadistas, los hombres serranos que combaten incendios forestales.

Su salario es de apenas $200 pesos diarios ($17 USD) menos impuestos y tienen un mes que no lo reciben. Llevan más de 12 horas combatiendo el fuego en el bosque y hasta ahora bajaron a comer.

A nosotros también se nos hizo de noche. A esta hora ya hemos subido las primeras camionetas cargadas de víveres, de las más de 70 que repartiríamos en total durante los próximos 4 días.

Miro a mi alrededor, seremos unas 20 personas descargando cosas, clasificando el agua y los víveres. Adentro de la pequeña caseta hay 4 mujeres preparando comida; en el pequeño dormitorio de la caseta una chica Scout ha organizado la comida no perecedera. Tenemos chocolates y empezamos a repartirlos: le doy uno a cada brigadista y me piden más (con los días aprendería que la comida se les debe dar rápido y en abundancia; el tiempo apremia).

Y es que soy una novata, nunca he visto un incendio, ni un brigadista ni he apoyado en ningún desastre natural antes de hoy. Al igual que a mí, a mis compañeros sólo los motiva el amor al bosque y las ganas de ayudar a esos hombres.

Todo sucede de prisa, seguimos las instrucciones de los guardabosques y todos corremos por todos lados. Ahí comenzamos a intuir la falta de coordinación gubernamental que existe entre corporaciones, nadie sabe qué hacer exactamente. Desorganización que le costaría al bosque 8 mil hectáreas consumidas por el fuego.

Se quema el bosque de La Primavera, el pulmón de Guadalajara, mi ciudad. Un delicado ecosistema regulador, vital para todos los tapatíos. El incendio comenzó el sábado 21 de abril y los brigadistas no tienen comida ni bebida, por lo que la población civil, convocada a través de las redes sociales, ha empezado a donar víveres y agua.

Se ha montado un Centro de Acopio afuera de un minisúper y la ayuda fluye, los coches llegan cada 2 ó 3 minutos sin cesar. La columna de humo es gigantesca y se alcanza a ver en todos los puntos de la ciudad; duele ver el humo, lastima respirarlo.

El personal de la CONAFOR nos indicaba las necesidades y nosotros enviábamos twitts. El fuego es un animal vivo, cambia de forma y se mueve, por lo que las necesidades variaban conforme pasaban las horas. Al principio pedían agua, después bebidas rehidratantes, suero oral o bebidas con azúcar, chocolates. Más tarde, los ojos cansados e irritados pedían gotas lubricantes, también cubre bocas y aspirinas.

La situación se complicó al caer la noche, pues sin luz no podían seguir trabajando. Se pidieron lámparas para la cabeza, tipo minero, y baterías para que funcionaran y la población civil respondió. Como si sólo bastara pedir algo en las redes sociales para que lo llevaran, era impresionante el sentido de comunidad, de preocupación. La solidaridad era enorme entre la gente que acudía al llamado. Lo que nos preguntábamos todos era: ¿Por qué no tienen equipo? ¿Por qué no tienen comida?

Para el lunes por la noche el Centro de Acopio parecía un mercado, había filas de autos esperando hacer su donación y había más de 100 personas recibiendo, cargando, subiendo a las camionetas de otros voluntarios los víveres y haciendo viaje tras viaje para depositar las cosas en la caseta de Guardabosques, 7 kilómetros arriba.

Llovían las cajas de chocolates, café, comida preparada, fruta, agua, bebidas rehidratantes, sueros orales, pilas, lámparas y colchonetas, que ahora urgían para las guardias de descanso, pues era la segunda noche de combate al fuego.

Y es que ese día el incendio se complicó, extendiéndose a otros dos lugares situados a unos 15 km. de donde estábamos. Cerca de las 11:00 de la noche nos avisaron que había brigadas trabajando en esos puntos sin víveres ni agua, por lo que mandamos 3 camionetas cargadas con víveres para el puesto de la CONAFOR en La Venta del Astillero y nosotros llevamos 5 más a Pinar de La Venta.

Después me enteraría que los vecinos de La Venta del Astillero estuvieron todo el lunes solos, sin apoyo de las autoridades, alimentando a los brigadistas con la comida que tenían en sus casas y con su propio dinero, hasta que llegaron los voluntarios civiles por la noche con víveres. Sin embargo las señoras del pueblo montaron una cocina improvisada desde temprano, con comida caliente, agua de sabor y fruta picada, todo gratis para los brigadistas. Servicio que prestaron durante los 4 días que duró el incendio.

Ese mismo lunes por la noche las autoridades indicaban a los Centros de Acopio detener la ayuda, pues aseguraban tener todo bajo control y estar sobrados de alimentos y bebidas. No nos imaginábamos que era falso, que los otros dos focos del incendio estaban desabastecidos y que era, nuevamente, la sociedad civil, los vecinos del pueblo de La Venta del Astillero y de Pinar de La Venta quienes velaban y alimentaban a los brigadistas que subían de tanto en tanto en busca de comida.

El martes a las 10:00 de la mañana, después de conocer las desafortunadas declaraciones del gobernador del Estado de Jalisco, Emilio González Márquez, informando a la población de no donar comida a los centros de acopio pues se estaba lucrando con ésta, recibí la llamada de los vecinos de Pinar de la Venta: no tenían nada, ni agua ni alimentos y los brigadistas tenían más de 12 horas sin comer. Me informaron también que Protección Civil se había llevado los víveres que dejamos ahí la noche anterior: 5 camionetas cargadas con los donativos habían sido trasladadas a La Curva, instalaciones gubernamentales en Zapopan, con el pretexto de distribuirlos.

Por eso, cuando las brigadas subieron buscando comida los vecinos no tenían nada que darles. Desesperados, fueron a pedir lo que se habían llevado y regresaron con las manos vacías. Entonces nos movilizamos y logramos entregar, por la tarde, 3 camionetas más, llenas de víveres y medicinas.

Se descargó todo en un jardín particular, buscando que Protección Civil no pudiera sacarlos nuevamente. Ellos organizaron todo: las señoras preparaban alimentos que sus hijos y esposos se encargaban de transportaban en cuatrimotos hasta el lugar del incendio; una vez más la población civil alimentaba a los brigadistas sin apoyo gubernamental.

En este par de días habíamos notado que las necesidades de los brigadistas cambiaban dependiendo de la hora del día, de su ubicación; de si había viento, si era de día, si era de noche. Para este punto los brigadistas estaban cansados y magullados: algunos no contaban con uniformes especiales y estaban lastimados por el roce de la tela con la piel; pedían Maicena (harina de maíz en polvo, para untársela en la piel y aliviar la rozadura), calzones, calcetines, toallas sanitarias para pegárselas en las plantas de los pies, porque las suelas de sus botas viejas estaban fundidas (sólo les dan un par cada año) y tenían ampollas y quemaduras; toallitas húmedas y gel desinfectante.

Afortunadamente la sociedad hizo caso omiso de las declaraciones del Gobierno y siguió donando, aunque ahora se sumaban a la lista: cubre bocas industriales, pomada para las quemaduras, antidiarreicos, anti-inflamatorios, McLeods, palas, picos y rastrillos, que a pesar de ser equipo caro y difícil de conseguir, la población los comenzó a enviar directamente a bomberos de Zapopan.

Durante estos 5 días de incendio, todos hemos aprendido mucho: que la sociedad Tapatía es fuerte, es organizada y tiene una voz, la voz social. La respuesta ciudadana que por fin fue reconocida brevemente en el mensaje de bienvenida del Gobernador al Presidente 4 días después, ha sido impresionante, los ciudadanos salieron a la calle y donaron para la manutención de las brigadas forestales. Labor que debería haber sido cubierta por el Gobierno y no lo fue. Los brigadistas perciben sueldos miserables y algunos tienen un mes sin cobrarlos; tienen Seguro Social sólo 6 meses al año y aguinaldo y vacaciones proporcionales; por si fuera poco no tienen seguro de vida. Carecen del equipo necesario para hacer su trabajo y aún así lucharon contra el incendio por 5 días. Son los héroes del bosque, nuestros héroes sin lugar a duda.

Los que transportamos, clasificamos, preparamos y distribuimos víveres a los brigadistas cumplimos nuestra misión. Ahora exigiremos a las autoridades que no se cambie el uso de suelo en el bosque (para evitar que se construyan viviendas ahí), se penalice a los responsables de iniciar incendios, se les otorgue sueldos dignos, equipo profesional y de buena calidad a los brigadistas pero, sobre todo, pediremos que sean alimentados debidamente durante las contingencias, un derecho básico.
2010 AOL Inc. All Rights Reserved

Articulos Relacionados

¿Tienes algo que decir?

El discurso civil es esencial en el desarrollo del conocimiento personal y es fundamental para el desarrollo del consenso comunal. Nos complace poder ofrecer esta plataforma a los usuarios de AOL Latino para ustedes aprovechar y encaminar una conversación relevante e importante.

Pero hay que observar las reglas:
  • No se permiten ataques personales, insultos, amenazas, groserías, albures, frases en doble sentido, lenguaje vulgar o con mala intención hacia el foro o alguno de sus usuarios
  • Cualquier tipo de publicidad está estrictamente prohibida
  • Cualquier mensaje que infrinja las reglas será eliminado sin previo aviso
  • La reincidencia podría llevar al responsable a perder el privilegio de publicar comentarios

PUBLICIDAD